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Durante diciembre se resaltó la importancia del núcleo familiar en esta temporada de Navidad y Año Nuevo, ya que suelen incrementarse los casos de depresión y ante esto es necesario atenderse con oportunidad debido a que puede traer graves consecuencias.
La gran mayoría de los episodios depresivos se atienden en el primer nivel de atención que son los médicos familiares, y a la especialidad de psiquiatría se canalizan los casos complicados. Médicos especialistas explican que la depresión representa un problema grave de salud y, en servicios de psiquiatría, es la primera causa de consulta con un cuarenta por ciento del total de servicios que se dan en esa especialidad. Se puntualiza que la depresión es un problema de salud que requiere mayor relevancia debido a que 60% de los casos se asocian al suicidio.
También se explicó que la depresión es una enfermedad que se manifiesta por un conjunto de síntomas que, por lo menos, tienen dos semanas de duración y se presentan de manera continua y se van agravando progresivamente. En cambio, los síntomas depresivos generalmente son de corta duración, varían de intensidad y pueden ser cambiantes, es decir, no hay continuidad en los mismos, además, las personas sienten que pueden controlarlos. Estos son los que se resienten en mayor medida durante la presente temporada.
Otros riesgos más frecuentes por los que una persona puede presentar depresión son: la pérdida de un ser querido, del trabajo o la salud, ser mujer u hombre con problemas psicológicos u hormonales, permanecer soltero o viudo, bajo nivel de escolaridad, aislamiento social y soledad, padecer enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión arterial o discapacidad física, el consumo de alcohol y otras drogas, la automedicación con tranquilizantes, ser adolescente o adulto mayor con problemas existenciales, sobrecarga de trabajo y antecedentes familiares de depresión.
Es común que las personas presenten estado de ánimo bajo: tristeza, falta de energía, disminución de las actividades de la vida diaria, pérdida de interés en el arreglo personal, falta de motivación y de la capacidad de disfrutar. La autoestima disminuye o se pierde desde que comienza a manifestarse la depresión. Además, la depresión no solamente se puede expresar con síntomas emocionales, sino también con molestias físicas, como cansancio o agotamiento después de un esfuerzo mínimo, disminución o aumento del apetito, dolores de cabeza, gastritis, colitis, mareos, adormecimiento u hormigueo de diferentes partes del cuerpo, así como dificultad para mantener la atención y concentrarse, lo que ocasiona problemas de memoria.
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