La pobreza se transmite de la mano de la depresión

Los niños de familias pobres son más propensos a estar deprimidos en la adolescencia, consecuencia de lo cual sería la dificultad de salir de la pobreza, según una investigación realizada en casi 500 familias en Iowa durante una década.

A la vez, esos adolescentes son más propensos a "crecer" más rápido, lo que incluía tener relaciones sexuales, abandonar el hogar o casarse antes que el resto. Ese ciclo, según indican los resultados obtenidos, terminaría exponiendo a los niños a obstáculos como bajos niveles de educación, desempleo o relaciones inestables.

El estudio demuestra la continuidad de la adversidad familiar por generaciones, desde la familia de origen hasta la que forma uno de sus adultos jóvenes, casi como una transmisión de la pobreza. Según el estudio, los síntomas de estrés y depresión en las primeras etapas de la vida se retroalimentan. Estos resultados señalan la necesidad de diseñar políticas y programas federales, estatales y municipales para reducir la adversidad infantil.

Esas políticas deberían estar orientadas a mejorar la condición de los niños en riesgo a través de una mayor inversión en educación o en programas para mejorar el bienestar psicológico infantil, y deben ser de aplicación temprana.

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