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En general, la depresión es una respuesta de la psique cuando no encontramos soluciones a nuestros problemas y surge la frustración. Somos una unidad de cuerpo y psique, por lo tanto, la depresión se manifiesta también, a través de carencias de vitaminas, minerales y aminoácidos; o excesos de sustancias sintetizadas por el organismo.
Estos excesos o carencias resaltan los síntomas y construyen situaciones de difícil solución. Si logramos restaurar la bioquímica corporal, podremos mejorar nuestro estado anímico y así apoyar el tratamiento o los cambios necesarios.
A grandes rasgos, pueden distinguirse dos tipos de depresión:
-Reactiva: surge en respuesta a un episodio determinado, puede ser un fracaso, una pérdida o una ruptura.
-Endógena: no ha tenido un desencadenante aparente, no se identifica el motivo. Paulatinamente se convierte en crónica, sin embargo, siempre hay una causa. Tal vez se encuentre en un periodo anterior y haya permanecido en latencia en el inconsciente durante largo tiempo.
La depresión puede generar distintos síntomas. Si se presenta en un estado de intolerancia, tensión, irritación, fatiga, disminución del apetito, hipersensibilidad a la luz, tendencia al aislamiento, puede estar relacionada con el exceso de síntesis de sustancias llamadas pirroles, que llevan a la carencia de vitamina B6, cinc y magnesio. En estos casos, es saludable enriquecer la dieta con cereales integrales, granola, levadura de cerveza, almendras, verduras verdes, algas y pescados. Las semillas tostadas de café y las carnes en general, contienen pirroles, por lo tanto, deben evitarse.
Según estudios científicos, los trastornos del tipo obsesivo compulsivo, con episodios de mayor agresividad o enojo y depresiones por periodos acompañados de una personalidad con características de autoexigencia, perfeccionismo, obsesiones, miedos o fobias y compulsiones, se relacionan con el exceso de unas sustancias llamadas histaminas. En estos casos conviene consumir nutrientes como la vitamina B6, metionina, calcio, magnesio, inositol, que se encuentran en la levadura de cerveza, semillas de sésamo, almendras, germen de trigo, ajo, cebolla, legumbres y lecitina. Las proteínas animales, el pescado, los mariscos, el tomate y los huevos, son muy ricos en histaminas, por lo cual, se aconseja disminuir su consumo en estos periodos de la enfermedad
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